lunes, 19 de septiembre de 2011

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MELISA:
Las abejas tienen un sistema de comunicación propio bautizado como danza de la abeja. Las diferentes especies tienen adaptaciones propias de este hipotético lenguaje. A través del baile o movimientos vibratorios, las abejas indican la distancia y orientación con respecto al sol de la fuente de alimento o del objeto en cuestión. Esto es fundamental ya que luego de dos semanas, envejecen y suelen distraerse con facilidad, desatender el camino a casa y extraviarse.

PENELOPE:
Los zánganos son las abejas macho de la colonia. Ellos no recolectan néctar ni polen. El principal propósito de los zánganos es fertilizar a la nueva reina. Éstos copulan con la reina en pleno vuelo. La abeja reina copula con varios zánganos, más de quince, en los diversos vuelos de fecundación. Los zánganos no poseen aguijón ya que éste es en realidad un contenedor de huevos modificado. Tras finalizar la cópula el zángano muere.

LIDIA:
Las abejas obreras son las que segregan la cera utilizada para construir los panales. Además son las encargadas de limpiar y mantener la colmena, criar a las larvas, vigilar el panal y recolectar el néctar y el polen. Algunas de estas poseen un contenedor de huevos en forma de aguijón el cual pueden clavar de forma acerada a un enemigo para defenderse. Pero morirán poco después ya que parte del sistema digestivo está unido a él. Las abejas obreras son hembras infértiles.



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